Caracas ha quedado eliminado de la Copa Sudamericana y lo cierto es que a esta altura uno empieza a rebobinar el Cassette buscando una explicación de la pronta eliminación en esta copa, que parecía como un interesante reto para un equipo que sin dudas tiene que empezar a sentirse internacional.
Y rápidamente se me vino a la cabeza la tormentosa salida del Noel Sanvicente del club avileño. Lo cierto es que no importa cuántos idas y vueltas habrá tenido la ruptura profesional y personal de Philip Valentinier con el actual técnico del Real Esppor. Lo importante es recordar cuál fue el detonante, y en que aquella oportunidad se mencionó una "diferencia" en cuanto a la visión de proyectos de ambos. Uno, Sanvicente, que quería apostar a un esfuerzo para reforzar al equipo en busca de la Libertadores y el otro, Valentinier, que prefería apostar a darle espacio a los juveniles producto del semillero caraquista.
Ahora, ¿un proyecto limitaba al otro? ¿Cuánto puede valer un César González, un Pablo Camacho, un Gilson Salazar; con un equipo eliminado en la segunda ronda de la Copa Sudamericana? Hoy en día el Caracas tiene una serie de valores producto de un gran proyecto de inferiores único en el país. Pero esos jugadores difícilmente se van a vender por sí solos, necesitas resultados (internacionales, porque los locales acá no valen) para que éstos se puedan mostrar, cobrar un mayor valor y finalmente ser vendidos al exterior.
Salvando las distancias (enormes en este caso), recuerdo que en el año 2007 Boca Juniors trajo a préstamo del Villarreal de España a Juan Román Riquelme. Por dicho préstamo por una duración de seis meses Boca pagó algo más de dos millones de dólares, más el sueldo "europeo" del jugador que no resignó ni un centavo. Ante tal gasto de dinero, inédito para la economía Argentina, los directivos del club argentino dieron la siguiente explicación: "con Román en cancha, Palacio en vez de valer cuatro millones, vale diez", "Banega en vez de valer cinco millones, vale veinticinco", "Monzón en vez de valer dos millones, vale cuatro". En fin, un jugador como Riquelme no solo te ayuda a ganar una Copa, te valoriza a un plantel entero. La historia continuó como todos saben, Boca ganó la Libertadores y Palacio y Banega, entre otros, fueron vendidos por sumas millonarias a Europa.
Sanvicente tenía "la chapa" para exigirle a los directivos del Caracas refuerzos, jerarquía, de lo contrario pegaría el portazo, porque ofertas no le iban a faltar (hoy está en el Esppor). Bencomo, por su parte le es útil a Valentinier, sabe que aunque no cumpla con las exigencias del novel técnico, no se va a ir, porque está ante una oportunidad que quizás no se le vuelva a repetir.
Pero en el Caracas deben entender que no es suficiente con los títulos locales, que otro Ronald Vargas, que se vende por sí solo (igual necesitó de la buenas actuaciones en la Libertadores 2007) no aparece tan fácilmente y que, para vender fuerte, debes apostar fuerte. Jugadores que te jerarquicen al resto del plantel.
PD: Cabezas y Zapata, dos importados del Caracas para este torneo, vieron la eliminación del Caracas desde afuera. Eso sí que es un gasto de dinero innecesario.
Y rápidamente se me vino a la cabeza la tormentosa salida del Noel Sanvicente del club avileño. Lo cierto es que no importa cuántos idas y vueltas habrá tenido la ruptura profesional y personal de Philip Valentinier con el actual técnico del Real Esppor. Lo importante es recordar cuál fue el detonante, y en que aquella oportunidad se mencionó una "diferencia" en cuanto a la visión de proyectos de ambos. Uno, Sanvicente, que quería apostar a un esfuerzo para reforzar al equipo en busca de la Libertadores y el otro, Valentinier, que prefería apostar a darle espacio a los juveniles producto del semillero caraquista.
Ahora, ¿un proyecto limitaba al otro? ¿Cuánto puede valer un César González, un Pablo Camacho, un Gilson Salazar; con un equipo eliminado en la segunda ronda de la Copa Sudamericana? Hoy en día el Caracas tiene una serie de valores producto de un gran proyecto de inferiores único en el país. Pero esos jugadores difícilmente se van a vender por sí solos, necesitas resultados (internacionales, porque los locales acá no valen) para que éstos se puedan mostrar, cobrar un mayor valor y finalmente ser vendidos al exterior.
Salvando las distancias (enormes en este caso), recuerdo que en el año 2007 Boca Juniors trajo a préstamo del Villarreal de España a Juan Román Riquelme. Por dicho préstamo por una duración de seis meses Boca pagó algo más de dos millones de dólares, más el sueldo "europeo" del jugador que no resignó ni un centavo. Ante tal gasto de dinero, inédito para la economía Argentina, los directivos del club argentino dieron la siguiente explicación: "con Román en cancha, Palacio en vez de valer cuatro millones, vale diez", "Banega en vez de valer cinco millones, vale veinticinco", "Monzón en vez de valer dos millones, vale cuatro". En fin, un jugador como Riquelme no solo te ayuda a ganar una Copa, te valoriza a un plantel entero. La historia continuó como todos saben, Boca ganó la Libertadores y Palacio y Banega, entre otros, fueron vendidos por sumas millonarias a Europa.
Sanvicente tenía "la chapa" para exigirle a los directivos del Caracas refuerzos, jerarquía, de lo contrario pegaría el portazo, porque ofertas no le iban a faltar (hoy está en el Esppor). Bencomo, por su parte le es útil a Valentinier, sabe que aunque no cumpla con las exigencias del novel técnico, no se va a ir, porque está ante una oportunidad que quizás no se le vuelva a repetir.
Pero en el Caracas deben entender que no es suficiente con los títulos locales, que otro Ronald Vargas, que se vende por sí solo (igual necesitó de la buenas actuaciones en la Libertadores 2007) no aparece tan fácilmente y que, para vender fuerte, debes apostar fuerte. Jugadores que te jerarquicen al resto del plantel.
PD: Cabezas y Zapata, dos importados del Caracas para este torneo, vieron la eliminación del Caracas desde afuera. Eso sí que es un gasto de dinero innecesario.
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